Controversia sobre la influencia
roussoniana en la legislación
democrática a partir de la publicación dela LOGSE (1990).
democrática a partir de la publicación de
Pedro Schwartz
catedrático de la universidad Complutense de Madrid, Universidad Autónoma de
Madrid y de San Pablo CEU, escribe en este artículo su opinión interesada, como
él mismo reconoce, por su actividad académica, sobre las manifestaciones de
Esperanza Aguirre en un discurso en el Club Siglo XXI, en este momento ministra
de educación y ciencia con el PP (1996 – 1999).
Lo primero que
nos dice es que según Gary Becker, premio Nobel de economía, es muy importante mejorar el
capital humano a través de la enseñanza para promover o conseguir el
crecimiento económico y dice Pedro Schwartz
que en esto falla el PP no porque no preste atención a la escuela publica sino
por no ser capaz de poner en practica su programa de calidad y libertad
educativa.
Le parece bien
las críticas de Esperanza Aguirre a las doctrinas de Rousseau sobre la
espontaneidad pedagógica y el no tener en cuenta valores como el merito
individual, el esfuerzo y el afán de superación. La ministra también aseguraba
que el presupuesto de educación en el primer año de su mandato había aumentado
por encima de la inflación y del PIB y prometió que los siguientes cinco años
destinaría 230.000 millones más que los previstos en los presupuestos
generales.
El profesor Pedro
Schwartz dice que esto no basta y que este programa de educación ha fracasado
en todos los países que lo han adoptado, y que en España no se ha sustituido
por otro basado en la libertad de enseñanza.
En la opinión
del catedrático, para mejorar la calidad de la enseñanza es necesario que las
instituciones, tanto públicas como privadas, compitan entre sí y que padres y
alumnos puedan elegir libremente el establecimiento preferido. No está de
acuerdo con que los estudiantes se vean atados por domicilio aun distrito
universitario determinado o a un instituto. En resumen que el sistema se debe
poner al servicio de los consumidores y entonces los españoles tendrán la
formación necesaria para competir en un mundo abierto.
Para que esto
sea viable explica que hay una manera de combinar subvención pública con
libertad de elección con calidad pedagógica, esto sería el bono escolar. Este
funciona de manera que la gente que no tiene posibilidad económica debería
recibir la subvención pública en forma de ese bono que podría gastar en el
establecimiento que ellos prefirieran. Sin embargo, la opinión general de
organizaciones de profesionales de la enseñanza mantiene que debe entregarse a
las instituciones y no a la familia. En resumen, la ministra tiene miedo a la
posible competencia y a la soberanía del consumidor.
Yo como
estudiante, parte interesada en el otro extremo “de la polémica” opino que
todos tenemos derecho a tener las mismas oportunidades según nuestras
capacidades, aptitudes e inquietudes, y que
poder elegir una universidad por su calidad educativa en igualdad de oportunidades
que mis compañeros sería lo más justo, y no que las instituciones o el nivel
económico de las familias sean los que marquen el sitio donde debemos estudiar.
Esto provocaría una competencia de calidad entre los centros, que en mi opinión
sería beneficiosa para la calidad de la enseñanza, y la preparación de los
estudiantes. Creo que todos aspiramos a tener la mejor educación posible.
Paloma Inés Cuesta Harto, 2ºB Primaria, Trabajo Individual

No hay comentarios:
Publicar un comentario