domingo, 18 de diciembre de 2011

Análisis de textos sobre la influencia de Rousseau


Controversia sobre la influencia roussoniana en la legislación
democrática a partir de la publicación de la LOGSE (1990).


Pedro Schwartz catedrático de la universidad Complutense de Madrid, Universidad Autónoma de Madrid y de San Pablo CEU, escribe en este artículo su opinión interesada, como él mismo reconoce, por su actividad académica, sobre las manifestaciones de Esperanza Aguirre en un discurso en el Club Siglo XXI, en este momento ministra de educación y ciencia con el PP (1996 – 1999).

Lo primero que nos dice es que según Gary Becker, premio Nobel de economía, es muy importante mejorar el capital humano a través de la enseñanza para promover o conseguir el crecimiento económico y dice Pedro Schwartz que en esto falla el PP no porque no preste atención a la escuela publica sino por no ser capaz de poner en practica su programa de calidad y libertad educativa.
Le parece bien las críticas de Esperanza Aguirre a las doctrinas de Rousseau sobre la espontaneidad pedagógica y el no tener en cuenta valores como el merito individual, el esfuerzo y el afán de superación. La ministra también aseguraba que el presupuesto de educación en el primer año de su mandato había aumentado por encima de la inflación y del PIB y prometió que los siguientes cinco años destinaría 230.000 millones más que los previstos en los presupuestos generales.
El profesor Pedro Schwartz dice que esto no basta y que este programa de educación ha fracasado en todos los países que lo han adoptado, y que en España no se ha sustituido por otro basado en la libertad de enseñanza.
En la opinión del catedrático, para mejorar la calidad de la enseñanza es necesario que las instituciones, tanto públicas como privadas, compitan entre sí y que padres y alumnos puedan elegir libremente el establecimiento preferido. No está de acuerdo con que los estudiantes se vean atados por domicilio aun distrito universitario determinado o a un instituto. En resumen que el sistema se debe poner al servicio de los consumidores y entonces los españoles tendrán la formación necesaria para competir en un mundo abierto.

Para que esto sea viable explica que hay una manera de combinar subvención pública con libertad de elección con calidad pedagógica, esto sería el bono escolar. Este funciona de manera que la gente que no tiene posibilidad económica debería recibir la subvención pública en forma de ese bono que podría gastar en el establecimiento que ellos prefirieran. Sin embargo, la opinión general de organizaciones de profesionales de la enseñanza mantiene que debe entregarse a las instituciones y no a la familia. En resumen, la ministra tiene miedo a la posible competencia y a la soberanía del consumidor.

Yo como estudiante, parte interesada en el otro extremo “de la polémica” opino que todos tenemos derecho a tener las mismas oportunidades según nuestras capacidades,  aptitudes e inquietudes, y que poder elegir una universidad por su calidad educativa en igualdad de oportunidades que mis compañeros sería lo más justo, y no que las instituciones o el nivel económico de las familias sean los que marquen el sitio donde debemos estudiar. Esto provocaría una competencia de calidad entre los centros, que en mi opinión sería beneficiosa para la calidad de la enseñanza, y la preparación de los estudiantes. Creo que todos aspiramos a tener la mejor educación posible.

Paloma Inés Cuesta Harto, 2ºB Primaria, Trabajo Individual

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